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CARTA APOSTOLICA
ROSARIUM VIRGINIS MARIAE
DEL SUMO PONTIFICE
JUAN PABLO II
AL EPISCOPADO, AL CLERO
Y A LOS FIELES
SOBRE EL SANTO ROSARIO INTRODUCCION 1. El Rosario de la Virgen Maria, difundido gradualmente en el segundo Milenio bajo el soplo del Espiritu de Dios, es una oracion apreciada por numerosos Santos y fomentada por el Magisterio. En su sencillez y profundidad, sigue siendo tambien en este tercer Milenio apenas iniciado una oracion de gran significado, destinada a producir frutos de santidad. Se encuadra bien en el camino espiritual de un cristianismo que, despues de dos mil anos, no ha perdido nada de la novedad de los origenes, y se siente empujado por el Espiritu de Dios a "remar mar adentro" (duc in altum), para anunciar, mas aun, 'proclamar' a Cristo al mundo como Senor y Salvador, "el Camino, la Verdad y la Vida" (Jn14, 6), el "fin de la historia humana, el punto en el que convergen los deseos de la historia y de la civilizacion". El Rosario, en efecto, aunque se distingue por su caracter mariano, es una oracion centrada en la cristologia. En la sobriedad de sus partes, concentra en si la profundidad de todo el mensaje evangelico, del cual es como un compendio.2 En el resuena la oracion de Maria, su perenne Magnificat por la obra de la Encarnacion redentora en su seno virginal. Con el, el pueblo cristiano aprende de Maria a contemplar la belleza del rostro de Cristo y a experimentar la profundidad de su amor. Mediante el Rosario, el creyente obtiene abundantes gracias, como recibiendolas de las mismas manos de la Madre del Redentor. Los Romanos Pontifices y el Rosario 2. A esta oracion le han atribuido gran importancia muchos de mis Predecesores. Un merito particular a este respecto corresponde a Leon XIII que, el 1 de septiembre de 1883, promulgo la Enciclica Supremi apostolatus officio,3 importante declaracion con la cual inauguro otras muchas intervenciones sobre esta oracion, indicandola como instrumento espiritual eficaz ante los males de la sociedad. Entre los Papas mas recientes que, en la epoca conciliar, se han distinguido por la promocion del Rosario, deseo recordar al Beato Juan XXIII4 y, sobre todo, a PabloVI, que en la Exhortacion apostolica Con estas palabras, mis queridos Hermanos y Hermanas, introducia mi primer ano de Pontificado en el ritmo cotidiano del Rosario. Hoy, al inicio del vigesimo quinto ano de servicio como Sucesor de Pedro, quiero hacer lo mismo. Cuantas gracias he recibido de la Santisima Virgen a traves del Rosario en estos anos: Magnificat anima mea Dominum Deseo elevar mi agradecimiento al Senor con las palabras de su Madre Santisima, bajo cuya proteccion he puesto mi ministerio petrino: Totus tuus Octubre 2002 - Octubre 2003: Ano del Rosario 3. Por eso, de acuerdo con las consideraciones hechas en la Carta apostolica Dejo esta indicacion pastoral a la iniciativa de cada comunidad eclesial. Con ella no quiero obstaculizar, sino mas bien integrar y consolidar los planes pastorales de las Iglesias particulares. Confio que sea acogida con prontitud y generosidad. El Rosario, comprendido en su pleno significado, conduce al corazon mismo del vida cristiana y ofrece una oportunidad ordinaria y fecunda espiritual y pedagogica, para la contemplacion personal, la formacion del Pueblo de Dios y la nueva evangelizacion. Me es grato reiterarlo recordando con gozo tambien otro aniversario: los 40 anos del comienzo del Concilio Ecumenico Vaticano II (11 de octubre de 1962), el "gran don de gracia" dispensada por el espiritu de Dios a la Iglesia de nuestro tiempo.7 Objeciones al Rosario 4. La oportunidad de esta iniciativa se basa en diversas consideraciones. La primera se refiere a la urgencia de afrontar una cierta crisis de esta oracion que, en el actual contexto historico y teologico, corre el riesgo de ser infravalorada injustamente y, por tanto, poco propuesta a las nuevas generaciones. Hay quien piensa que la centralidad de la Liturgia, acertadamente subrayada por el Concilio Ecumenico Vaticano II, tenga necesariamente como consecuencia una disminucion de la importancia del Rosario. En realidad, como puntualizo Pablo VI, esta oracion no solo no se opone a la Liturgia, sino que le da soporte, ya que la introduce y la recuerda, ayudando a vivirla con plena participacion interior, recogiendo asi sus frutos en la vida cotidiana. Quizas hay tambien quien teme que pueda resultar poco ecumenica por su caracter marcadamente mariano. En realidad, se coloca en el mas limpido horizonte del culto a la Madre de Dios, tal como el Concilio ha establecido: un culto orientado al centro cristologico de la fe cristiana, de modo que "mientras es honrada la Madre, el Hijo sea debidamente conocido, amado, glorificado".8 Comprendido adecuadamente, el Rosario es una ayuda, no un obstaculo para el ecumenismo. Via de contemplacion 5. Pero el motivo mas importante para volver a proponer con determinacion la practica del Rosario es por ser un medio sumamente valido para favorecer en los fieles la exigencia de contemplacion del misterio cristiano, que he propuesto en la Carta Apostolica El Rosario forma parte de la mejor y mas reconocida tradicion de la contemplacion cristiana. Iniciado en Occidente, es una oracion tipicamente meditativa y se corresponde de algun modo con la "oracion del corazon", u "oracion de Jesus", surgida sobre el humus del Oriente cristiano. Oracion por la paz y por la familia 6. Algunas circunstancias historicas ayudan a dar un nuevo impulso a la propagacion del Rosario. Ante todo, la urgencia de implorar de Dios el don de la paz. El Rosario ha sido propuesto muchas veces por mis Predecesores y por mi mismo como oracion por la paz. Al inicio de un milenio que se ha abierto con las horrorosas escenas del atentado del 11 de septiembre de 2001 y que ve cada dia en muchas partes del mundo nuevos episodios de sangre y violencia, promover el Rosario significa sumirse en la contemplacion del misterio de Aquel que "es nuestra paz: el que de los dos pueblos hizo uno, derribando el muro que los separaba, la enemistad" (Ef 2, 14). No se puede, pues, recitar el Rosario sin sentirse implicados en un compromiso concreto de servir a la paz, con una particular atencion a la tierra de Jesus, aun ahora tan atormentada y tan querida por el corazon cristiano. Otro ambito crucial de nuestro tiempo, que requiere una urgente atencion y oracion, es el de la familia, celula de la sociedad, amenazada cada vez mas por fuerzas disgregadoras, tanto de indole ideologica como practica, que hacen temer por el futuro de esta fundamental e irrenunciable institucion y, con ella, por el destino de toda la sociedad. En el marco de una pastoral familiar mas amplia, fomentar el Rosario en las familias cristianas es una ayuda eficaz para contrastar los efectos desoladores de esta crisis actual. " Ahi tienes a tu madre " (Jn 19, 27) 7. Numerosos signos muestran como la Santisima Virgen ejerce tambien hoy, precisamente a traves de esta oracion, aquella solicitud materna para con todos los hijos de la Iglesia que el Redentor, poco antes de morir, le confio en la persona del discipulo predilecto: "Mujer, ahi tienes a tu hijo" (Jn 19, 26). Son conocidas las distintas circunstancias en las que la Madre de Cristo, entre el siglo XIX y XX, ha hecho de algun modo notar su presencia y su voz para exhortar al Pueblo de Dios a recurrir a esta forma de oracion contemplativa. Deseo en particular recordar, por la incisiva influencia que conservan en el vida de los cristianos y por el acreditado reconocimiento recibido de la Iglesia, las apariciones de Lourdes y Fatima,11 cuyos Santuarios son meta de numerosos peregrinos, en busca de consuelo y de esperanza. Tras las huellas de los testigos 8. Seria imposible citar la multitud innumerable de Santos que han encontrado en el Rosario un autentico camino de santificacion. Bastara con recordar a san Luis Maria Grignion de Montfort, autor de un preciosa obra sobre el Rosario12 y, mas cercano a nosotros, al Padre Pio de Pietrelcina, que recientemente he tenido la alegria de canonizar. Un especial carisma como verdadero apostol del Rosario tuvo tambien el Beato Bartolome Longo. Su camino de santidad se apoya sobre una inspiracion sentida en lo mas hondo de su corazon: " Quien propaga el Rosario se salva ".13 Basandose en ello, se sintio llamado a construir en Pompeya un templo dedicado a la Virgen del Santo Rosario colindante con los restos de la antigua ciudad, apenas influenciada por el anuncio cristiano antes de quedar cubierta por la erupcion del Vesuvio en el ano 79 y rescatada de sus cenizas siglos despues, como testimonio de las luces y las sombras de la civilizacion clasica. Con toda su obra y, en particular, a traves de los "Quince Sabados", Bartolome Longo desarrollo el meollo cristologico y contemplativo del Rosario, que ha contado con un particular aliento y apoyo en Leon XIII, el "Papa del Rosario". CAPITULO I CONTEMPLAR A CRISTO
CON MARIA Un rostro brillante como el sol 9. "Y se transfiguro delante de ellos: su rostro se puso brillante como el sol" (Mt 17, 2). La escena evangelica de la transfiguracion de Cristo, en la que los tres apostoles Pedro, Santiago y Juan aparecen como extasiados por la belleza del Redentor, puede ser considerada como icono de la contemplacion cristiana. Fijar los ojos en el rostro de Cristo, descubrir su misterio en el camino ordinario y doloroso de su humanidad, hasta percibir su fulgor divino manifestado definitivamente en el Resucitado glorificado a la derecha del Padre, es la tarea de todos los discipulos de Cristo; por lo tanto, es tambien la nuestra. Contemplando este rostro nos disponemos a acoger el misterio de la vida trinitaria, para experimentar de nuevo el amor del Padre y gozar de la alegria del Espiritu Santo. Se realiza asi tambien en nosotros la palabra de san Pablo: "Reflejamos como en un espejo la gloria del Senor, nos vamos transformando en esa misma imagen cada vez mas: asi es como actua el Senor, que es Espiritu" (2 Co 3, 18). Maria modelo de contemplacion 10. La contemplacion de Cristo tiene en Maria su modelo insuperable. El rostro del Hijo le pertenece de un modo especial. Ha sido en su vientre donde se ha formado, tomando tambien de Ella una semejanza humana que evoca una intimidad espiritual ciertamente mas grande aun. Nadie se ha dedicado con la asiduidad de Maria a la contemplacion del rostro de Cristo. Los ojos de su corazon se concentran de algun modo en El ya en la Anunciacion, cuando lo concibe por obra del Espiritu Santo; en los meses sucesivos empieza a sentir su presencia y a imaginar sus rasgos. Cuando por fin lo da a luz en Belen, sus ojos se vuelven tambien tiernamente sobre el rostro del Hijo, cuando lo "envolvio en panales y le acosto en un pesebre" (Lc 2, 7). Desde entonces su mirada, siempre llena de adoracion y asombro, no se apartara jamas de El. Sera a veces una mirada interrogadora, como en el episodio de su extravio en el templo: " Hijo, ¿por que nos has hecho esto? " (Lc 2, 48); sera en todo caso una mirada penetrante, capaz de leer en lo intimo de Jesus, hasta percibir sus sentimientos escondidos y presentir sus decisiones, como en Cana (cf. Jn 2, 5); otras veces sera una mirada dolorida, sobre todo bajo la cruz, donde todavia sera, en cierto sentido, la mirada de la 'parturienta', ya que Maria no se limitara a compartir la pasion y la muerte del Unigenito, sino que acogera al nuevo hijo en el discipulo predilecto confiado a Ella (cf. Jn 19, 26-27); en la manana de Pascua sera una mirada radiante por la alegria de la resurreccion y, por fin, una mirada ardorosa por la efusion del Espiritu en el dia de Pentecostes (cf. Hch 1, 14). Los recuerdos de Maria 11. Maria vive mirando a Cristo y tiene en cuenta cada una de sus palabras: " Guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazon " (Lc 2, 19; cf. 2, 51). Los recuerdos de Jesus, impresos en su alma, la han acompanado en todo momento, llevandola a recorrer con el pensamiento los distintos episodios de su vida junto al Hijo. Han sido aquellos recuerdos los que han constituido, en cierto sentido, el 'rosario' que Ella ha recitado constantemente en los dias de su vida terrenal. Y tambien ahora, entre los cantos de alegria de la Jerusalen celestial, permanecen intactos los motivos de su accion de gracias y su alabanza. Ellos inspiran su materna solicitud hacia la Iglesia peregrina, en la que sigue desarrollando la trama de su 'papel' de evangelizadora. Maria propone continuamente a los creyentes los 'misterios' de su Hijo, con el deseo de que sean contemplados, para que puedan derramar toda su fuerza salvadora. Cuando recita el Rosario, la comunidad cristiana esta en sintonia con el recuerdo y con la mirada de Maria. El Rosario, oracion contemplativa 12. El Rosario, precisamente a partir de la experiencia de Maria, es una oracion marcadamente contemplativa. Sin esta dimension, se desnaturalizaria, como subrayo Pablo VI: "Sin contemplacion, el Rosario es un cuerpo sin alma y su rezo corre el peligro de convertirse en mecanica repeticion de formulas y de contradecir la advertencia de Jesus: "Cuando oreis, no seais charlatanes como los paganos, que creen ser escuchados en virtud de su locuacidad" (Mt 6, 7). Por su naturaleza el rezo del Rosario exige un ritmo tranquilo y un reflexivo remanso, que favorezca en quien ora la meditacion de los misterios de la vida del Senor, vistos a traves del corazon de Aquella que estuvo mas cerca del Senor, y que desvelen su insondable riqueza".14 Es necesario detenernos en este profundo pensamiento de Pablo VI para poner de relieve algunas dimensiones del Rosario que definen mejor su caracter de contemplacion cristologica. Recordar a Cristo con Maria 13. La contemplacion de Maria es ante todo un recordar. Conviene sin embargo entender esta palabra en el sentido biblico de la memoria (zakar), que actualiza las obras realizadas por Dios en la historia de la salvacion. La Biblia es narracion de acontecimientos salvificos, que tienen su culmen en el propio Cristo. Estos acontecimientos no son solamente un 'ayer'; son tambien el 'hoy' de la salvacion. Esta actualizacion se realiza en particular en la Liturgia: lo que Dios ha llevado a cabo hace siglos no concierne solamente a los testigos directos de los acontecimientos, sino que alcanza con su gracia a los hombres de cada epoca. Esto vale tambien, en cierto modo, para toda consideracion piadosa de aquellos acontecimientos: "hacer memoria" de ellos en actitud de fe y amor significa abrirse a la gracia que Cristo nos ha alcanzado con sus misterios de vida, muerte y resurreccion. Por esto, mientras se reafirma con el Concilio Vaticano II que la Liturgia, como ejercicio del oficio sacerdotal de Cristo y culto publico, es "la cumbre a la que tiende la accion de la Iglesia y, al mismo tiempo, la fuente de donde mana toda su fuerza",15 tambien es necesario recordar que la vida espiritual " no se agota solo con la participacion en la sagrada Liturgia. El cristiano, llamado a orar en comun, debe no obstante, entrar tambien en su interior para orar al Padre, que ve en lo escondido (cf. Mt 6, 6); mas aun: segun ensena el Apostol, debe orar sin interrupcion (cf. 1 Ts 5, 17) ".16 El Rosario, con su caracter especifico, pertenece a este variado panorama de la oracion 'incesante', y si la Liturgia, accion de Cristo y de la Iglesia, es accion salvifica por excelencia, el Rosario, en cuanto meditacion sobre Cristo con Maria, es contemplacion saludable. En efecto, penetrando, de misterio en misterio, en la vida del Redentor, hace que cuanto El ha realizado y la Liturgia actualiza sea asimilado profundamente y forje la propia existencia. Comprender a Cristo desde Maria 14. Cristo es el Maestro por excelencia, el revelador y la revelacion. No se trata solo de comprender las cosas que El ha ensenado, sino de 'comprenderle a El'. Pero en esto, ¿que maestra mas experta que Maria? Si en el ambito divino el Espiritu es el Maestro interior que nos lleva a la plena verdad de Cristo (cf. Jn 14, 26; 15, 26; 16, 13), entre las criaturas nadie mejor que Ella conoce a Cristo, nadie como su Madre puede introducirnos en un conocimiento profundo de su misterio. El primero de los 'signos' llevado a cabo por Jesus -la transformacion del agua en vino en las bodas de Cana- nos muestra a Maria precisamente como maestra, mientras exhorta a los criados a ejecutar las disposiciones de Cristo (cf. Jn 2, 5). Y podemos imaginar que ha desempenado esta funcion con los discipulos despues de la Ascension de Jesus, cuando se quedo con ellos esperando el Espiritu Santo y los conforto en la primera mision. Recorrer con Maria las escenas del Rosario es como ir a la 'escuela' de Maria para leer a Cristo, para penetrar sus secretos, para entender su mensaje. Una escuela, la de Maria, mucho mas eficaz, si se piensa que Ella la ejerce consiguiendonos abundantes dones del Espiritu Santo y proponiendonos, al mismo tiempo, el ejemplo de aquella "peregrinacion de la fe",17 en la cual es maestra incomparable. Ante cada misterio del Hijo, Ella nos invita, como en su Anunciacion, a presentar con humildad los interrogantes que conducen a la luz, para concluir siempre con la obediencia de la fe: " He aqui la esclava del Senor, hagase en mi segun tu palabra " (Lc 1, 38). Configurarse a Cristo con Maria 15. La espiritualidad cristiana tiene como caracteristica el deber del discipulo de configurarse cada vez mas plenamente con su Maestro (cf. Rm 8, 29; Flp 3, 10. 21). La efusion del Espiritu en el Bautismo une al creyente como el sarmiento a la vid, que es Cristo (cf. Jn 15, 5), lo hace miembro de su Cuerpo mistico (cf. 1 Co 12, 12; Rm 12, 5). A esta unidad inicial, sin embargo, ha de corresponder un camino de adhesion creciente a El, que oriente cada vez mas el comportamiento del discipulo segun la 'logica' de Cristo: "Tened entre vosotros los mismos sentimientos que Cristo" (Flp 2, 5). Hace falta, segun las palabras del Apostol, "revestirse de Cristo" (cf. Rm 13, 14; Ga 3, 27). En el recorrido espiritual del Rosario, basado en la contemplacion incesante del rostro de Cristo -en compania de Maria- este exigente ideal de configuracion con El se consigue a traves de una asiduidad que pudieramos decir 'amistosa'. Esta nos introduce de modo natural en la vida de Cristo y nos hace como 'respirar' sus sentimientos. Acerca de esto dice el Beato Bartolome Longo: "Como dos amigos, frecuentandose, suelen parecerse tambien en las costumbres, asi nosotros, conversando familiarmente con Jesus y la Virgen, al meditar los Misterios del Rosario, y formando juntos una misma vida de comunion, podemos llegar a ser, en la medida de nuestra pequenez, parecidos a ellos, y aprender de estos eminentes ejemplos el vivir humilde, pobre, escondido, paciente y perfecto".18 Ademas, mediante este proceso de configuracion con Cristo, en el Rosario nos encomendamos en particular a la accion materna de la Virgen Santa. Ella, que es la madre de Cristo y a la vez miembro de la Iglesia como "miembro supereminente y completamente singular",19 es al mismo tiempo 'Madre de la Iglesia'. Como tal 'engendra' continuamente hijos para el Cuerpo mistico del Hijo. Lo hace mediante su intercesion, implorando para ellos la efusion inagotable del Espiritu. Ella es el icono perfecto de la maternidad de la Iglesia. El Rosario nos transporta misticamente junto a Maria, dedicada a seguir el crecimiento humano de Cristo en la casa de Nazaret. Eso le permite educarnos y modelarnos con la misma diligencia, hasta que Cristo "sea formado" plenamente en nosotros (cf. Ga 4, 19). Esta accion de Maria, basada totalmente en la de Cristo y subordinada radicalmente a ella, "favorece, y de ninguna manera impide, la union inmediata de los creyentes con Cristo".20 Es el principio iluminador expresado por el Concilio Vaticano II, que tan intensamente he experimentado en mi vida, haciendo de el la base de mi lema episcopal: Totus tuus.21 Un lema, como es sabido, inspirado en la doctrina de san Luis Maria Grignion de Montfort, que explico asi el papel de Maria en el proceso de configuracion de cada uno de nosotros con Cristo: "Como quiera que toda nuestra perfeccion consiste en el ser conformes, unidos y consagrados a Jesucristo, la mas perfecta de la devociones es, sin duda alguna, la que nos conforma, nos une y nos consagra lo mas perfectamente posible a Jesucristo. Ahora bien, siendo Maria, de todas las criaturas, la mas conforme a Jesucristo, se sigue que, de todas las devociones, la que mas consagra y conforma un alma a Jesucristo es la devocion a Maria, su Santisima Madre, y que cuanto mas consagrada este un alma a la Santisima Virgen, tanto mas lo estara a Jesucristo".22 De verdad, en el Rosario el camino de Cristo y el de Maria se encuentran profundamente unidos. Maria no vive mas que en Cristo y en funcion de Cristo Rogar a Cristo con Maria 16. Cristo nos ha invitado a dirigirnos a Dios con insistencia y confianza para ser escuchados: "Pedid y se os dara; buscad y hallareis; llamad y se os abrira" (Mt 7, 7). El fundamento de esta eficacia de la oracion es la bondad del Padre, pero tambien la mediacion de Cristo ante El (cf. 1 Jn 2, 1) y la accion del Espiritu Santo, que "intercede por nosotros" (Rm 8, 26-27) segun los designios de Dios. En efecto, nosotros "no sabemos como pedir" (Rm 8, 26) y a veces no somos escuchados porque pedimos mal (cf. St 4, 2-3). Para apoyar la oracion, que Cristo y el Espiritu hacen brotar en nuestro corazon, interviene Maria con su intercesion materna. "La oracion de la Iglesia esta como apoyada en la oracion de Maria".23 Efectivamente, si Jesus, unico Mediador, es el Camino de nuestra oracion, Maria, pura transparencia de El, muestra el Camino, y "a partir de esta cooperacion singular de Maria a la accion del Espiritu Santo, las Iglesias han desarrollado la oracion a la santa Madre de Dios, centrandola sobre la persona de Cristo manifestada en sus misterios".24 En las bodas de Cana, el Evangelio muestra precisamente la eficacia de la intercesion de Maria, que se hace portavoz ante Jesus de las necesidades humanas: "No tienen vino" (Jn 2, 3). El Rosario es a la vez meditacion y suplica. La plegaria insistente a la Madre de Dios se apoya en la confianza de que su materna intercesion lo puede todo ante el corazon del Hijo. Ella es "omnipotente por gracia", como, con audaz expresion que debe entenderse bien, dijo en su Suplica a la Virgen el Beato Bartolome Longo.25 Basada en el Evangelio, esta es una certeza que se ha ido consolidando por experiencia propia en el pueblo cristiano. El eminente poeta Dante la interpreta estupendamente, siguiendo a san Bernardo, cuando canta: "Mujer, eres tan grande y tanto vales, que quien desea una gracia y no recurre a ti, quiere que su deseo vuele sin alas".26 En el Rosario, mientras suplicamos a Maria, templo del Espiritu Santo (cf. Lc 1, 35), Ella intercede por nosotros ante el Padre que la ha llenado de gracia y ante el Hijo nacido de su seno, rogando con nosotros y por nosotros. Anunciar a Cristo con Maria 17. El Rosario es tambien un itinerario de anuncio y de profundizacion, en el que el misterio de Cristoes presentado continuamente en los diversos aspectos de la experiencia cristiana. Es una presentacion orante y contemplativa, que trata de modelar al cristiano segun el corazon de Cristo. Efectivamente, si en el rezo del Rosario se valoran adecuadamente todos sus elementos para una meditacion eficaz, se da, especialmente en la celebracion comunitaria en las parroquias y los santuarios, una significativa oportunidad catequetica que los Pastores deben saber aprovechar. La Virgen del Rosario continua tambien de este modo su obra de anunciar a Cristo. La historia del Rosario muestra como esta oracion ha sido utilizada especialmente por los Dominicos, en un momento dificil para la Iglesia a causa de la difusion de la herejia. Hoy estamos ante nuevos desafios. Por que no volver a tomar en la mano las cuentas del rosario con la fe de quienes nos han precedido. El Rosario conserva toda su fuerza y sigue siendo un recurso importante en el bagaje pastoral de todo buen evangelizador. CAPITULO II MISTERIOS DE CRISTO,
MISTERIOS DE LA MADRE El Rosario "compendio del Evangelio" 18. A la contemplacion del rostro de Cristo solo se llega escuchando, en el Espiritu, la voz del Padre, pues "nadie conoce bien al Hijo sino el Padre" (Mt 11, 27). Cerca de Cesarea de Felipe, ante la confesion de Pedro, Jesus puntualiza de donde proviene esta clara intuicion sobre su identidad: "No te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que esta en los cielos" (Mt 16, 17). Asi pues, es necesaria la revelacion de lo alto. Pero, para acogerla, es indispensable ponerse a la escucha: "Solo la experiencia del silencio y de la oracion ofrece el horizonte adecuado en el que puede madurar y desarrollarse el conocimiento mas autentico, fiel y coherente, de aquel misterio".27 El Rosario es una de las modalidades tradicionales de la oracion cristiana orientada a la contemplacion del rostro de Cristo. Asi lo describia el Papa Pablo VI: " Oracion evangelica centrada en el misterio de la Encarnacion redentora, el Rosario es, pues, oracion de orientacion profundamente cristologica. En efecto, su elemento mas caracteristico -la repeticion litanica del "Dios te salve, Maria"- se convierte tambien en alabanza constante a Cristo, termino ultimo del anuncio del Angel y del saludo de la Madre del Bautista: "Bendito el fruto de tu seno" (Lc 1,42). Diremos mas: la repeticion del Ave Maria constituye el tejido sobre el cual se desarrolla la contemplacion de los misterios: el Jesus que toda Ave Maria recuerda es el mismo que la sucesion de los misterios nos propone una y otra vez como Hijo de Dios y de la Virgen".28 Una incorporacion oportuna 19. De los muchos misterios de la vida de Cristo, el Rosario, tal como se ha consolidado en la practica mas comun corroborada por la autoridad eclesial, solo considera algunos. Dicha seleccion proviene del contexto original de esta oracion, que se organizo teniendo en cuenta el numero 150, que es el mismo de los Salmos. No obstante, para resaltar el caracter cristologico del Rosario, considero oportuna una incorporacion que, si bien se deja a la libre consideracion de los individuos y de la comunidad, les permita contemplar tambien los misterios de la vida publica de Cristo desde el Bautismo a la Pasion. En efecto, en estos misterios contemplamos aspectos importantes de la persona de Cristo como revelador definitivo de Dios. El es quien, declarado Hijo predilecto del Padre en el Bautismo en el Jordan, anuncia la llegada del Reino, dando testimonio de el con sus obras y proclamando sus exigencias. Durante la vida publica es cuando el misterio de Cristo se manifiesta de manera especial como misterio de luz: "Mientras estoy en el mundo, soy luz del mundo" (Jn 9, 5). Para que pueda decirse que el Rosario es mas plenamente 'compendio del Evangelio', es conveniente pues que, tras haber recordado la encarnacion y la vida oculta de Cristo (misterios de gozo), y antes de considerar los sufrimientos de la pasion (misterios de dolor) y el triunfo de la resurreccion (misterios de gloria), la meditacion se centre tambien en algunos momentos particularmente significativos de la vida publica (misterios de luz). Esta incorporacion de nuevos misterios, sin prejuzgar ningun aspecto esencial de la estructura tradicional de esta oracion, se orienta a hacerla vivir con renovado interes en la espiritualidad cristiana, como verdadera introduccion a la profundidad del Corazon de Cristo, abismo de gozo y de luz, de dolor y de gloria. Misterios de gozo 20. El primer ciclo, el de los "misterios gozosos", se caracteriza efectivamente por el gozo que produce el acontecimiento de la encarnacion. Esto es evidente desde la anunciacion, cuando el saludo de Gabriel a la Virgen de Nazaret se une a la invitacion a la alegria mesianica: "Alegrate, Maria". A este anuncio apunta toda la historia de la salvacion, es mas, en cierto modo, la historia misma del mundo. En efecto, si el designio del Padre es de recapitular en Cristo todas las cosas (cf. Ef 1, 10), el don divino con el que el Padre se acerca a Maria para hacerla Madre de su Hijo alcanza a todo el universo. A su vez, toda la humanidad esta como implicada en el fiat con el que Ella responde prontamente a la voluntad de Dios. El regocijo se percibe en la escena del encuentro con Isabel, donde la voz misma de Maria y la presencia de Cristo en su seno hacen "saltar de alegria" a Juan (cf. Lc 1, 44). Repleta de gozo es la escena de Belen, donde el nacimiento del divino Nino, el Salvador del mundo, es cantado por los angeles y anunciado a los pastores como "una gran alegria" (Lc 2, 10). Pero ya los dos ultimos misterios, aun conservando el sabor de la alegria, anticipan indicios del drama. En efecto, la presentacion en el templo, a la vez que expresa la dicha de la consagracion y extasia al viejo Simeon, contiene tambien la profecia de que el Nino sera "senal de contradiccion" para Israel y de que una espada traspasara el alma de la Madre (cf. Lc 2, 34-35). Gozoso y dramatico al mismo tiempo es tambien el episodio de Jesus de 12 anos en el templo. Aparece con su sabiduria divina mientras escucha y pregunta, y ejerciendo sustancialmente el papel de quien 'ensena'. La revelacion de su misterio de Hijo, dedicado enteramente a las cosas del Padre, anuncia aquella radicalidad evangelica que, ante las exigencias absolutas del Reino, cuestiona hasta los mas profundos lazos de afecto humano. Jose y Maria mismos, sobresaltados y angustiados, "no comprendieron" sus palabras (Lc 2, 50). De este modo, meditar los misterios "gozosos" significa adentrarse en los motivos ultimos de la alegria cristiana y en su sentido mas profundo. Significa fijar la mirada sobre lo concreto del misterio de la Encarnacion y sobre el sombrio preanuncio del misterio del dolor salvifico. Maria nos ayuda a aprender el secreto de la alegria cristiana, recordandonos que el cristianismo es ante todo evangelion, 'buena noticia', que tiene su centro o, mejor dicho, su contenido mismo, en la persona de Cristo, el Verbo hecho carne, unico Salvador del mundo. Misterios de luz 21. Pasando de la infancia y de la vida de Nazaret a la vida publica de Jesus, la contemplacion nos lleva a los misterios que se pueden llamar de manera especial "misterios de luz". En realidad, todo el misterio de Cristo es luz. El es "la luz del mundo" (Jn 8, 12). Pero esta dimension se manifiesta sobre todo en los anos de la vida publica, cuando anuncia el evangelio del Reino. Deseando indicar a la comunidad cristiana cinco momentos significativos -misterios "luminosos"- de esta fase de la vida de Cristo, pienso que se pueden senalar: 1. su Bautismo en el Jordan; 2. su autorrevelacion en las bodas de Cana; 3. su anuncio del Reino de Dios invitando a la conversion; 4. su Transfiguracion; 5. institucion de la Eucaristia, expresion sacramental del misterio pascual. Cada uno de estos misterios revela el Reino ya presente en la persona misma de Jesus. Misterio de luz es ante todo el Bautismo en el Jordan. En el, mientras Cristo, como inocente que se hace 'pecado' por nosotros (cf. 2 Co 5, 21), entra en el agua del rio, el cielo se abre y la voz del Padre lo proclama Hijo predilecto (cf. Mt 3, 17 par.), y el Espiritu desciende sobre El para investirlo de la mision que le espera. Misterio de luz es el comienzo de los signos en Cana (cf. Jn 2, 1-12), cuando Cristo, transformando el agua en vino, abre el corazon de los discipulos a la fe gracias a la intervencion de Maria, la primera creyente. Misterio de luz es la predicacion con la cual Jesus anuncia la llegada del Reino de Dios e invita a la conversion (cf. Mc 1, 15), perdonando los pecados de quien se acerca a El con humilde fe (cf. Mc 2. 3-13; Lc 47-48), iniciando asi el ministerio de misericordia que El continuara ejerciendo hasta el fin del mundo, especialmente a traves del sacramento de la Reconciliacion confiado a la Iglesia. Misterio de luz por excelencia es la Transfiguracion, que segun la tradicion tuvo lugar en el Monte Tabor. La gloria de la Divinidad resplandece en el rostro de Cristo, mientras el Padre lo acredita ante los apostoles extasiados para que lo " escuchen " (cf. Lc 9, 35 par.) y se dispongan a vivir con El el momento doloroso de la Pasion, a fin de llegar con El a la alegria de la Resurreccion y a una vida transfigurada por el Espiritu Santo. Misterio de luz es, por fin, la institucion de la Eucaristia, en la cual Cristo se hace alimento con su Cuerpo y su Sangre bajo las especies del pan y del vino, dando testimonio de su amor por la humanidad " hasta el extremo " (Jn13, 1) y por cuya salvacion se ofrecera en sacrificio. Excepto en el de Cana, en estos misterios la presencia de Maria queda en el trasfondo. Los Evangelios apenas insinuan su eventual presencia en algun que otro momento de la predicacion de Jesus (cf. Mc 3, 31-35; Jn 2, 12) y nada dicen sobre su presencia en el Cenaculo en el momento de la institucion de la Eucaristia. Pero, de algun modo, el cometido que desempena en Cana acompana toda la mision de Cristo. La revelacion, que en el Bautismo en el Jordan proviene directamente del Padre y ha resonado en el Bautista, aparece tambien en labios de Maria en Cana y se convierte en su gran invitacion materna dirigida a la Iglesia de todos los tiempos: "Haced lo que el os diga" (Jn 2, 5). Es una exhortacion que introduce muy bien las palabras y signos de Cristo durante su vida publica, siendo como el telon de fondo mariano de todos los "misterios de luz". Misterios de dolor 22. Los Evangelios dan gran relieve a los misterios del dolor de Cristo. La piedad cristiana, especialmente en la Cuaresma, con la practica del Via Crucis, se ha detenido siempre sobre cada uno de los momentos de la Pasion, intuyendo que ellos son el culmen de la revelacion del amor y la fuente de nuestra salvacion. El Rosario escoge algunos momentos de la Pasion, invitando al orante a fijar en ellos la mirada de su corazon y a revivirlos. El itinerario meditativo se abre con Getsemani, donde Cristo vive un momento particularmente angustioso frente a la voluntad del Padre, contra la cual la debilidad de la carne se sentiria inclinada a rebelarse. Alli, Cristo se pone en lugar de todas las tentaciones de la humanidad y frente a todos los pecados de los hombres, para decirle al Padre: "no se haga mi voluntad, sino la tuya" (Lc 22, 42 par.). Este "si" suyo cambia el "no" de los progenitores en el Eden. Y cuanto le costaria esta adhesion a la voluntad del Padre se muestra en los misterios siguientes, en los que, con la flagelacion, la coronacion de espinas, la subida al Calvario y la muerte en cruz, se ve sumido en la mayor ignominia: Ecce homo En este oprobio no solo se revela el amor de Dios, sino el sentido mismo del hombre. Ecce homo: quien quiera conocer al hombre, ha de saber descubrir su sentido, su raiz y su cumplimiento en Cristo, Dios que se humilla por amor "hasta la muerte y muerte de cruz" (Flp 2, 8). Los misterios de dolor llevan el creyente a revivir la muerte de Jesus poniendose al pie de la cruz junto a Maria, para penetrar con ella en la inmensidad del amor de Dios al hombre y sentir toda su fuerza regeneradora. Misterios de gloria 23. "La contemplacion del rostro de Cristo no puede reducirse a su imagen de crucificado. El es el Resucitado".29 El Rosario ha expresado siempre esta conviccion de fe, invitando al creyente a superar la oscuridad de la Pasion para fijarse en la gloria de Cristo en su Resurreccion y en su Ascension. Contemplando al Resucitado, el cristiano descubre de nuevo las razones de la propia fe (cf. 1 Co 15, 14), y revive la alegria no solamente de aquellos a los que Cristo se manifesto -los Apostoles, la Magdalena, los discipulos de Emaus-, sino tambien el gozo de Maria, que experimento de modo intenso la nueva vida del Hijo glorificado. A esta gloria, que con la Ascension pone a Cristo a la derecha del Padre, seria elevada Ella misma con la Asuncion, anticipando asi, por especialisimo privilegio, el destino reservado a todos los justos con la resurreccion de la carne. Al fin, coronada de gloria -como aparece en el ultimo misterio glorioso-, Maria resplandece como Reina de los Angeles y los Santos, anticipacion y culmen de la condicion escatologica del Iglesia. En el centro de este itinerario de gloria del Hijo y de la Madre, el Rosario considera, en el tercer misterio glorioso, Pentecostes, que muestra el rostro de la Iglesia como una familia reunida con Maria, avivada por la efusion impetuosa del Espiritu y dispuesta para la mision evangelizadora. La contemplacion de este, como de los otros misterios gloriosos, ha de llevar a los creyentes a tomar conciencia cada vez mas viva de su nueva vida en Cristo, en el seno de la Iglesia; una vida cuyo gran 'icono' es la escena de Pentecostes. De este modo, los misterios gloriosos alimentan en los creyentes la esperanza en la meta escatologica, hacia la cual se encaminan como miembros del Pueblo de Dios peregrino en la historia. Esto les impulsara necesariamente a dar un testimonio valiente de aquel "gozoso anuncio" que da sentido a toda su vida. De los 'misterios' al 'Misterio': el camino de Maria 24. Los ciclos de meditaciones propuestos en el Santo Rosario no son ciertamente exhaustivos, pero llaman la atencion sobre lo esencial, preparando el animo para gustar un conocimiento de Cristo, que se alimenta continuamente del manantial puro del texto evangelico. Cada rasgo de la vida de Cristo, tal como lo narran los Evangelistas, refleja aquel Misterio que supera todo conocimiento (cf. Ef 3, 19). Es el Misterio del Verbo hecho carne, en el cual "reside toda la Plenitud de la Divinidad corporalmente" (Col 2, 9). Por eso el El Rosario promueve este ideal, ofreciendo el 'secreto' para abrirse mas facilmente a un conocimiento profundo y comprometido de Cristo. Podriamos llamarlo el camino de Maria. Es el camino del ejemplo de la Virgen de Nazaret, mujer de fe, de silencio y de escucha. Es al mismo tiempo el camino de una devocion mariana consciente de la inseparable relacion que une Cristo con su Santa Madre: los misterios de Cristo son tambien, en cierto sentido, los misterios de su Madre, incluso cuando Ella no esta implicada directamente, por el hecho mismo de que Ella vive de El y por El. Haciendo nuestras en el Ave Maria las palabras del angel Gabriel y de santa Isabel, nos sentimos impulsados a buscar siempre de nuevo en Maria, entre sus brazos y en su corazon, el "fruto bendito de su vientre" (cf. Lc 1, 42). Misterio de Cristo, 'misterio' del hombre 25. En el testimonio ya citado de 1978 sobre el Rosario como mi oracion predilecta, exprese un concepto sobre el que deseo volver. Dije entonces que " el simple rezo del Rosario marca el ritmo de la vida humana ".31 A la luz de las reflexiones hechas hasta ahora sobre los misterios de Cristo, no es dificil profundizar en esta consideracion antropologica del Rosario. Una consideracion mas radical de lo que puede parecer a primera vista. Quien contempla a Cristo recorriendo las etapas de su vida, descubre tambien en El la verdad sobre el hombre. Esta es la gran afirmacion del Concilio Vaticano II, que tantas veces he hecho objeto de mi magisterio, a partir de la Carta Enciclica Al mismo tiempo, resulta natural presentar en este encuentro con la santa humanidad del Redentor tantos problemas, afanes, fatigas y proyectos que marcan nuestra vida. "Descarga en el senor tu peso, y el te sustentara" (Sal 55, 23). Meditar con el Rosario significa poner nuestros afanes en los corazones misericordiosos de Cristo y de su Madre. Despues de largos anos, recordando los sinsabores, que no han faltado tampoco en el ejercicio del ministerio petrino, deseo repetir, casi como una cordial invitacion dirigida a todos para que hagan de ello una experiencia personal: si, verdaderamente el Rosario " marca el ritmo de la vida humana ", para armonizarla con el ritmo de la vida divina, en gozosa comunion con la Santisima Trinidad, destino y anhelo de nuestra existencia. CAPITULO III " PARA MI LA VIDA ES CRISTO " El Rosario, camino de asimilacion del misterio 26. El Rosario propone la meditacion de los misterios de Cristo con un metodo caracteristico, adecuado para favorecer su asimilacion. Se trata del metodo basado en la repeticion. Esto vale ante todo para el Ave Maria, que se repite diez veces en cada misterio. Si consideramos superficialmente esta repeticion, se podria pensar que el Rosario es una practica arida y aburrida. En cambio, se puede hacer otra consideracion sobre el rosario, si se toma como expresion del amor que no se cansa de dirigirse hacia a la persona amada con manifestaciones que, incluso parecidas en su expresion, son siempre nuevas respecto al sentimiento que las inspira. En Cristo, Dios ha asumido verdaderamente un "corazon de carne". Cristo no solamente tiene un corazon divino, rico en misericordia y perdon, sino tambien un corazon humano, capaz de todas las expresiones de afecto. A este respecto, si necesitaramos un testimonio evangelico, no seria dificil encontrarlo en el conmovedor dialogo de Cristo con Pedro despues de la Resurreccion. "Simon, hijo de Juan, me quieres" Tres veces se le hace la pregunta, tres veces Pedro responde: "Senor, tu lo sabes que te quiero" (cf. Jn 21, 15-17). Mas alla del sentido especifico del pasaje, tan importante para la mision de Pedro, a nadie se le escapa la belleza de esta triple repeticion, en la cual la reiterada pregunta y la respuesta se expresan en terminos bien conocidos por la experiencia universal del amor humano. Para comprender el Rosario, hace falta entrar en la dinamica psicologica que es propia del amor. Una cosa esta clara: si la repeticion del Ave Maria se dirige directamente a Maria, el acto de amor, con Ella y por Ella, se dirige a Jesus. La repeticion favorece el deseo de una configuracion cada vez mas plena con Cristo, verdadero 'programa' de la vida cristiana. San Pablo lo ha enunciado con palabras ardientes: "Para mi la vida es Cristo, y la muerte una ganancia" (Flp 1, 21). Y tambien: "No vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mi" (Ga 2, 20). El Rosario nos ayuda a crecer en esta configuracion hasta la meta de la santidad. Un metodo valido... 27. No debe extranarnos que la relacion con Cristo se sirva de la ayuda de un metodo. Dios se comunica con el hombre respetando nuestra naturaleza y sus ritmos vitales. Por esto la espiritualidad cristiana, incluso conociendo las formas mas sublimes del silencio mistico, en el que todas las imagenes, palabras y gestos son como superados por la intensidad de una union inefable del hombre con Dios, se caracteriza normalmente por la implicacion de toda la persona, en su compleja realidad psicofisica y relacional. Esto aparece de modo evidente en la Liturgia. Los Sacramentos y los Sacramentales estan estructurados con una serie de ritos relacionados con las diversas dimensiones de la persona. Tambien la oracion no liturgica expresa la misma exigencia. Esto se confirma por el hecho de que, en Oriente, la oracion mas caracteristica de la meditacion cristologica, la que esta centrada en las palabras "Senor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de mi, pecador",34 esta vinculada tradicionalmente con el ritmo de la respiracion, que, mientras favorece la perseverancia en la invocacion, da como una consistencia fisica al deseo de que Cristo se convierta en el aliento, el alma y el 'todo' de la vida. ... que, no obstante, se puede mejorar 28. En la Carta apostolica En efecto, el Rosario es un metodo para contemplar. Como metodo, debe ser utilizado en relacion al fin y no puede ser un fin en si mismo. Pero tampoco debe infravalorarse, dado que es fruto de una experiencia secular. La experiencia de innumerables Santos aboga en su favor. Lo cual no impide que pueda ser mejorado. Precisamente a esto se orienta la incorporacion, en el ciclo de los misterios, de la nueva serie de los mysteria lucis, junto con algunas sugerencias sobre el rezo del Rosario que propongo en esta Carta. Con ello, aunque respetando la estructura firmemente consolidada de esta oracion, quiero ayudar a los fieles a comprenderla en sus aspectos simbolicos, en sintonia con las exigencias de la vida cotidiana. De otro modo, existe el riesgo de que esta oracion no solo no produzca los efectos espirituales deseados, sino que el rosario mismo con el que suele recitarse, acabe por considerarse como un amuleto o un objeto magico, con una radical distorsion de su sentido y su cometido El enunciado del misterio 29. Enunciar el misterio, y tener tal vez la oportunidad de contemplar al mismo tiempo una imagen que lo represente, es como abrir un escenario en el cual concentrar la atencion. Las palabras conducen la imaginacion y el espiritu a aquel determinado episodio o momento de la vida de Cristo. En la espiritualidad que se ha desarrollado en la Iglesia, tanto a traves de la veneracion de imagenes que enriquecen muchas devociones con elementos sensibles, como tambien del metodo propuesto por san Ignacio de Loyola en los Ejercicios Espirituales, se ha recurrido al elemento visual e imaginativo (la compositio loci) considerandolo de gran ayuda para favorecer la concentracion del espiritu en el misterio. Por lo demas, es una metodologia que se corresponde con la logica misma de la Encarnacion: Dios ha querido asumir, en Jesus, rasgos humanos. Por medio de su realidad corporea, entramos en contacto con su misterio divino. El enunciado de los varios misterios del Rosario se corresponde tambien con esta exigencia de concrecion. Es cierto que no sustituyen al Evangelio ni tampoco se refieren a todas sus paginas. El Rosario, por tanto, no reemplaza la lectio divina, sino que, por el contrario, la supone y la promueve. Pero si los misterios considerados en el Rosario, aun con el complemento de los mysteria lucis, se limita a las lineas fundamentales de la vida de Cristo, a partir de ellos la atencion se puede extender facilmente al resto del Evangelio, sobre todo cuando el Rosario se recita en momentos especiales de prolongado recogimiento. La escucha de la Palabra de Dios 30. Para dar fundamento biblico y mayor profundidad a la meditacion, es util que al enunciado del misterio siga la proclamacion del pasaje biblico correspondiente, que puede ser mas o menos largo segun las circunstancias. En efecto, otras palabras nunca tienen la eficacia de la palabra inspirada. Esta debe ser escuchada con la certeza de que es Palabra de Dios, pronunciada para hoy y "para mi". Acogida de este modo, la Palabra entra en la metodologia de la repeticion del Rosario sin el aburrimiento que produciria la simple reiteracion de una informacion ya conocida. No, no se trata de recordar una informacion, sino de dejar 'hablar' a Dios. En alguna ocasion solemne y comunitaria, esta palabra se puede ilustrar con algun breve comentario. El silencio 31. La escucha y la meditacion se alimentan del silencio. Es conveniente que, despues de enunciar el misterio y proclamar la Palabra, esperemos unos momentos antes de iniciar la oracion vocal, para fijar la atencion sobre el misterio meditado. El redescubrimiento del valor del silencio es uno de los secretos para la practica de la contemplacion y la meditacion. Uno de los limites de una sociedad tan condicionada por la tecnologia y los medios de comunicacion social es que el silencio se hace cada vez mas dificil. Asi como en la Liturgia se recomienda que haya momentos de silencio, en el rezo del Rosario es tambien oportuno hacer una breve pausa despues de escuchar la Palabra de Dios, concentrando el espiritu en el contenido de un determinado misterio. El "Padrenuestro" 32. Despues de haber escuchado la Palabra y centrado la atencion en el misterio, es natural que el animo se eleve hacia el Padre. Jesus, en cada uno de sus misterios, nos lleva siempre al Padre, al cual El se dirige continuamente, porque descansa en su 'seno' (cf Jn 1, 18). El nos quiere introducir en la intimidad del Padre para que digamos con El: "Abba, Padre" (Rm 8, 15; Ga 4, 6). En esta relacion con el Padre nos hace hermanos suyos y entre nosotros, comunicandonos el Espiritu, que es a la vez suyo y del Padre. El "Padrenuestro", puesto como fundamento de la meditacion cristologico-mariana que se desarrolla mediante la repeticion del Ave Maria, hace que la meditacion del misterio, aun cuando se tenga en soledad, sea una experiencia eclesial. Las diez "Ave Maria" 33. Este es el elemento mas extenso del Rosario y que a la vez lo convierte en una oracion mariana por excelencia. Pero precisamente a la luz del Ave Maria, bien entendida, es donde se nota con claridad que el caracter mariano no se opone al cristologico, sino que mas bien lo subraya y lo exalta. En efecto, la primera parte del Ave Maria, tomada de las palabras dirigidas a Maria por el angel Gabriel y por santa Isabel, es contemplacion adorante del misterio que se realiza en la Virgen de Nazaret. Expresan, por asi decir, la admiracion del cielo y de la tierra y, en cierto sentido, dejan entrever la complacencia de Dios mismo al ver su obra maestra -la encarnacion del Hijo en el seno virginal de Maria-, analogamente a la mirada de aprobacion del Genesis (cf. Gn 1, 31), aquel "pathos con el que Dios, en el alba de la creacion, contemplo la obra de sus manos".36 Repetir en el Rosario el Ave Maria nos acerca a la complacencia de Dios: es jubilo, asombro, reconocimiento del milagro mas grande de la historia. Es el cumplimiento dela profecia de Maria: "Desde ahora todas las generaciones me llamaran bienaventurada" (Lc1, 48). El centro del Ave Maria, casi como engarce entre la primera y la segunda parte, es el nombre de Jesus. A veces, en el rezo apresurado, no se percibe este aspecto central y tampoco la relacion con el misterio de Cristo que se esta contemplando. Pero es precisamente el relieve que se da al nombre de Jesus y a su misterio lo que caracteriza una recitacion consciente y fructuosa del Rosario. Ya Pablo VI recordo en la Exhortacion apostolica 34. La doxologia trinitaria es la meta de la contemplacion cristiana. En efecto, Cristo es el camino que nos conduce al Padre en el Espiritu. Si recorremos este camino hasta el final, nos encontramos continuamente ante el misterio de las tres Personas divinas que se han de alabar, adorar y agradecer. Es importante que el Gloria, culmen de la contemplacion, sea bien resaltado en el Rosario. En el rezo publico podria ser cantado, para dar mayor enfasis a esta perspectiva estructural y caracteristica de toda plegaria cristiana. En la medida en que la meditacion del misterio haya sido atenta, profunda, fortalecida -de Ave en Ave - por el amor a Cristo y a Maria, la glorificacion trinitaria en cada decena, en vez de reducirse a una rapida conclusion, adquiere su justo tono contemplativo, como para levantar el espiritu a la altura del Paraiso y hacer revivir, de algun modo, la experiencia del Tabor, anticipacion de la contemplacion futura: "Bueno es estarnos aqui" (Lc 9, 33). La jaculatoria final 35. Habitualmente, en el rezo del Rosario, despues de la doxologia trinitaria sigue una jaculatoria, que varia segun las costumbres. Sin quitar valor a tales invocaciones, parece oportuno senalar que la contemplacion de los misterios puede expresar mejor toda su fecundidad si se procura que cada misterio concluya con una oracion dirigida a alcanzar los frutos especificos de la meditacion del misterio. De este modo, el Rosario puede expresar con mayor eficacia su relacion con la vida cristiana. Lo sugiere una bella oracion liturgica, que nos invita a pedir que, meditando los misterios del Rosario, lleguemos a "imitar lo que contienen y a conseguir lo que prometen".38 Como ya se hace, dicha oracion final puede expresarse en varias forma legitimas. El Rosario adquiere asi tambien una fisonomia mas adecuada a las diversas tradiciones espirituales y a las distintas comunidades cristianas. En esta perspectiva, es de desear que se difundan, con el debido discernimiento pastoral, las propuestas mas significativas, experimentadas tal vez en centros y santuarios marianos que cultivan particularmente la practica del Rosario, de modo que el Pueblo de Dios pueda acceder a toda autentica riqueza espiritual, encontrando asi una ayuda para la propia contemplacion. El 'rosario' 36. Instrumento tradicional para rezarlo es el rosario. En la practica mas superficial, a menudo termina por ser un simple instrumento para contar la sucesion de las Ave Maria. Pero sirve tambien para expresar un simbolismo, que puede dar ulterior densidad a la contemplacion. A este proposito, lo primero que debe tenerse presente es que el rosario esta centrado en el Crucifijo, que abre y cierra el proceso mismo de la oracion. En Cristo se centra la vida y la oracion de los creyentes. Todo parte de El, todo tiende hacia El, todo, a traves de El, en el Espiritu Santo, llega al Padre. En cuanto medio para contar, que marca el avanzar de la oracion, el rosario evoca el camino incesante de la contemplacion y de la perfeccion cristiana. El Beato Bartolome Longo lo consideraba tambien como una 'cadena' que nos une a Dios. Cadena, si, pero cadena dulce; asi se manifiesta la relacion con Dios, que es Padre. Cadena 'filial', que nos pone en sintonia con Maria, la "sierva del Senor" (Lc 1, 38) y, en definitiva, con el propio Cristo, que, aun siendo Dios, se hizo "siervo" por amor nuestro (Flp 2, 7). Es tambien hermoso ampliar el significado simbolico del rosario a nuestra relacion reciproca, recordando de ese modo el vinculo de comunion y fraternidad que nos une a todos en Cristo. Inicio y conclusion 37. En la practica corriente, hay varios modos de comenzar el Rosario, segun los diversos contextos eclesiales. En algunas regiones se suele iniciar con la invocacion del Salmo 69: "Dios mio ven en mi auxilio, Senor date prisa en socorrerme", como para alimentar en el orante la humilde conciencia de su propia indigencia; en otras, se comienza recitando el Credo, como haciendo de la profesion de fe el fundamento del camino contemplativo que se emprende. Estos y otros modos similares, en la medida que disponen el animo para la contemplacion, son usos igualmente legitimos. La plegaria se concluye rezando por las intenciones del Papa, para elevar la mirada de quien reza hacia el vasto horizonte de las necesidades eclesiales. Precisamente para fomentar esta proyeccion eclesial del Rosario, la Iglesia ha querido enriquecerlo con santas indulgencias para quien lo recita con las debidas disposiciones. En efecto, si se hace asi, el Rosario es realmente un itinerario espiritual en el que Maria se hace madre, maestra, guia, y sostiene al fiel con su poderosa intercesion. Como asombrarse, pues, si al final de esta oracion en la cual se ha experimentado intimamente la maternidad de Maria, el espiritu siente necesidad de dedicar una alabanza a la Santisima Virgen, bien con la esplendida oracion de la Salve Regina, bien con las Letanias lauretanas, Es como coronar un camino interior, que ha llevado al fiel al contacto vivo con el misterio de Cristo y de su Madre Santisima. La distribucion en el tiempo 38. El Rosario puede recitarse entero cada dia, y hay quienes asi lo hacen de manera laudable. De ese modo, el Rosario impregna de oracion los dias de muchos contemplativos, o sirve de compania a enfermos y ancianos que tienen mucho tiempo disponible. Pero es obvio y eso vale, con mayor razon, si se anade el nuevo ciclo de los mysteria lucis- que muchos no podran recitar mas que una parte, segun un determinado orden semanal. Esta distribucion semanal da a los dias de la semana un cierto 'color' espiritual, analogamente a lo que hace la Liturgia con las diversas fases del ano liturgico. Segun la praxis corriente, el lunes y el jueves estan dedicados a los "misterios gozosos", el martes y el viernes a los "dolorosos", el miercoles, el sabado y el domingo a los "gloriosos". Donde introducir los "misterios de la luz" Considerando que los misterios gloriosos se proponen seguidos el sabado y el domingo, y que el sabado es tradicionalmente un dia de marcado caracter mariano, parece aconsejable trasladar al sabado la segunda meditacion semanal de los misterios gozosos, en los cuales la presencia de Maria es mas destacada. Queda asi libre el jueves para la meditacion de los misterios de la luz. No obstante, esta indicacion no pretende limitar una conveniente libertad en la meditacion personal y comunitaria, segun las exigencias espirituales y pastorales y, sobre todo, las coincidencias liturgicas que pueden sugerir oportunas adaptaciones. Lo verdaderamente importante es que el Rosario se comprenda y se experimente cada vez mas como un itinerario contemplativo. Por medio de el, de manera complementaria a cuanto se realiza en la Liturgia, la semana del cristiano, centrada en el domingo, dia de la resurreccion, se convierte en un camino a traves de los misterios de la vida de Cristo, y El se consolida en la vida de sus discipulos como Senor del tiempo y de la historia. CONCLUSION "Rosario bendito de Maria, cadena dulce que nos unes con Dios" 39. Lo que se ha dicho hasta aqui expresa ampliamente la riqueza de esta oracion tradicional, que tiene la sencillez de una oracion popular, pero tambien la profundidad teologica de una oracion adecuada para quien siente la exigencia de una contemplacion mas intensa. La Iglesia ha visto siempre en esta oracion una particular eficacia, confiando las causas mas dificiles a su recitacion comunitaria y a su practica constante. En momentos en los que la cristiandad misma estaba amenazada, se atribuyo a la fuerza de esta oracion la liberacion del peligro y la Virgen del Rosario fue considerada como propiciadora de la salvacion. Hoy deseo confiar a la eficacia de esta oracion -lo he senalado al principio- la causa de la paz en el mundo y la de la familia. La paz 40. Las dificultades que presenta el panorama mundial en este comienzo del nuevo Milenio nos inducen a pensar que solo una intervencion de lo Alto, capaz de orientar los corazones de quienes viven situaciones conflictivas y de quienes dirigen los destinos de las Naciones, puede hacer esperar en un futuro menos oscuro. El Rosario es una oracion orientada por su naturaleza hacia la paz, por el hecho mismo de que contempla a Cristo, Principe de la paz y "nuestra paz" (Ef 2, 14). Quien interioriza el misterio de Cristo y el Rosario tiende precisamente a eso- aprende el secreto de la paz y hace de ello un proyecto de vida. Ademas, debido a su caracter meditativo, con la serena sucesion del Ave Maria, el Rosario ejerce sobre el orante una accion pacificadora que lo dispone a recibir y experimentar en la profundidad de su ser, y a difundir a su alrededor, paz verdadera, que es un don especial del Resucitado (cf. Jn 14, 27; 20, 21). Es ademas oracion por la paz por la caridad que promueve. Si se recita bien, como verdadera oracion meditativa, el Rosario, favoreciendo el encuentro con Cristo en sus misterios, muestra tambien el rostro de Cristo en los hermanos, especialmente en los que mas sufren. Como se podria considerar, en los misterios gozosos, el misterio del Nino nacido en Belen sin sentir el deseo de acoger, defender y promover la vida, haciendose cargo del sufrimiento de los ninos en todas las partes del mundo, Como podrian seguirse los pasos del Cristo revelador, en los misterios de la luz, sin proponerse el testimonio de sus bienaventuranzas en la vida de cada dia Y como contemplar a Cristo cargado con la cruz y crucificado, sin sentir la necesidad de hacerse sus "cireneos" en cada hermano aquejado por el dolor u oprimido por la desesperacion, Como se podria, en fin, contemplar la gloria de Cristo resucitado y a Maria coronada como Reina, sin sentir el deseo de hacer este mundo mas hermoso, mas justo, mas cercano al proyecto de Diosbr> En definitiva, mientras nos hace contemplar a Cristo, el Rosario nos hace tambien constructores de la paz en el mundo. Por su caracter de peticion insistente y comunitaria, en sintonia con la invitacion de Cristo a "orar siempre sin desfallecer" (Lc 18,1), nos permite esperar que hoy se pueda vencer tambien una 'batalla' tan dificil como la de la paz. De este modo, el Rosario, en vez de ser una huida de los problemas del mundo, nos impulsa a examinarlos de manera responsable y generosa, y nos concede la fuerza de afrontarlos con la certeza de la ayuda de Dios y con el firme proposito de testimoniar en cada circunstancia la caridad, "que es el vinculo de la perfeccion" (Col 3, 14). La familia: los padres... 41. Ademas de oracion por la paz, el Rosario es tambien, desde siempre, una oracion de la familia y por la familia. Antes esta oracion era apreciada particularmente por las familias cristianas, y ciertamente favorecia su comunion. Conviene no descuidar esta preciosa herencia. Se ha de volver a rezar en familia y a rogar por las familias, utilizando todavia esta forma de plegaria. Si en la Carta apostolica La familia que reza unida, permanece unida. El Santo Rosario, por antigua tradicion, es una oracion que se presta particularmente para reunir a la familia. Contemplando a Jesus, cada uno de sus miembros recupera tambien la capacidad de volverse a mirar a los ojos, para comunicar, solidarizarse, perdonarse reciprocamente y comenzar de nuevo con un pacto de amor renovado por el Espiritu de Dios. Muchos problemas de las familias contemporaneas, especialmente en las sociedades economicamente mas desarrolladas, derivan de una creciente dificultad comunicarse. No se consigue estar juntos y a veces los raros momentos de reunion quedan absorbidos por las imagenes de un televisor. Volver a rezar el Rosario en familia significa introducir en la vida cotidiana otras imagenes muy distintas, las del misterio que salva: la imagen del Redentor, la imagen de su Madre santisima. La familia que reza unida el Rosario reproduce un poco el clima de la casa de Nazaret: Jesus esta en el centro, se comparten con el alegrias y dolores, se ponen en sus manos las necesidades y proyectos, se obtienen de el la esperanza y la fuerza para el camino. ... y los hijos 42. Es hermoso y fructuoso confiar tambien a esta oracion el proceso de crecimiento de los hijos. No es acaso, el Rosario, el itinerario de la vida de Cristo, desde su concepcion a la muerte, hasta la resurreccion y la gloria, Hoy resulta cada vez mas dificil para los padres seguir a los hijos en las diversas etapas de su vida. En la sociedad de la tecnologia avanzada, de los medios de comunicacion social y de la globalizacion, todo se ha acelerado, y cada dia es mayor la distancia cultural entre las generaciones. Los mensajes de todo tipo y las experiencias mas imprevisibles hacen mella pronto en la vida de los chicos y los adolescentes, y a veces es angustioso para los padres afrontar los peligros que corren los hijos. Con frecuencia se encuentran ante desilusiones fuertes, al constatar los fracasos de los hijos ante la seduccion de la droga, los atractivos de un hedonismo desenfrenado, las tentaciones de la violencia o las formas tan diferentes del sinsentido y la desesperacion. Rezar con el Rosario por los hijos, y mejor aun, con los hijos, educandolos desde su tierna edad para este momento cotidiano de "intervalo de oracion" de la familia, no es ciertamente la solucion de todos los problemas, pero es una ayuda espiritual que no se debe minimizar. Se puede objetar que el Rosario parece una oracion poco adecuada para los gustos de los chicos y los jovenes de hoy. Pero quizas esta objecion se basa en un modo poco esmerado de rezarlo. Por otra parte, salvando su estructura fundamental, nada impide que, para ellos, el rezo del Rosario -tanto en familia como en los grupos- se enriquezca con oportunas aportaciones simbolicas y practicas, que favorezcan su comprension y valorizacion. ¿Por que no probarlo? Una pastoral juvenil no derrotista, apasionada y creativa -las Jornadas Mundiales de la Juventud han dado buena prueba de ello- es capaz de dar, con la ayuda de Dios, pasos verdaderamente significativos. Si el Rosario se presenta bien, estoy seguro de que los jovenes mismos seran capaces de sorprender una vez mas a los adultos, haciendo propia esta oracion y recitandola con el entusiasmo tipico de su edad. El Rosario, un tesoro que recuperar 43. Queridos hermanos y hermanas: Una oracion tan facil, y al mismo tiempo tan rica, merece de veras ser recuperada por la comunidad cristiana. Hagamoslo sobre todo en este ano, asumiendo esta propuesta como una consolidacion de la linea trazada en la Carta apostolica Me dirijo en particular a vosotros, queridos Hermanos en el Episcopado, sacerdotes y diaconos, y a vosotros, agentes pastorales en los diversos ministerios, para que, teniendo la experiencia personal de la belleza del Rosario, os convirtais en sus diligentes promotores. Confio tambien en vosotros, teologos, para que, realizando una reflexion a la vez rigurosa y sabia, basada en la Palabra de Dios y sensible a la vivencia del pueblo cristiano, ayudeis a descubrir los fundamentos biblicos, las riquezas espirituales y la validez pastoral de esta oracion tradicional. Cuento con vosotros, consagrados y consagradas, llamados de manera particular a contemplar el rostro de Cristo siguiendo el ejemplo de Maria. Pienso en todos vosotros, hermanos y hermanas de toda condicion, en vosotras, familias cristianas, en vosotros, enfermos y ancianos, en vosotros, jovenes: tomad con confianza entre las manos el rosario, descubriendolo de nuevo a la luz de la Escritura, en armonia con la Liturgia y en el contexto de la vida cotidiana. Que este llamamiento mio no sea en balde Al inicio del vigesimo quinto ano de Pontificado, pongo esta Carta apostolica en las manos de la Virgen Maria, postrandome espiritualmente ante su imagen en su esplendido Santuario edificado por el Beato Bartolome Longo, apostol del Rosario. Hago mias con gusto las palabras conmovedoras con las que el termina la celebre Suplica a la Reina del Santo Rosario: "Oh Rosario bendito de Maria, dulce cadena que nos une con Dios, vinculo de amor que nos une a los Angeles, torre de salvacion contra los asaltos del infierno, puerto seguro en el comun naufragio, no te dejaremos jamas. Tu seras nuestro consuelo en la hora de la agonia. Para ti el ultimo beso de la vida que se apaga. Y el ultimo susurro de nuestros labios sera tu suave nombre, oh Reina del Rosario de Pompeya, oh Madre nuestra querida, oh Refugio de los pecadores, oh Soberana consoladora de los tristes. Que seas bendita por doquier, hoy y siempre, en la tierra y en el cielo". Vaticano, 16 octubre del ano 2002, inicio del vigesimo quinto de mi Pontificado.
Notas
2 Pablo VI, Exhort. ap. 3 Cf. Acta Leonis XIII, 3 (1884), 280-289. 4 En particular, es digna de mencion su Carta ap. sobre el Rosario Il religioso convegno del 29 septiembre 1961: AAS 53 (1961), 641-647. 5 Angelus: L'Osservatore Romano ed. semanal en lengua espanola, 5 noviembre 1978, 1. 6 AAS93 (2002), 285. 7 En los anos de preparacion del Concilio, Juan XXIII invito a la comunidad cristiana a rezar el Rosario por el exito de este acontecimiento eclesial; cf. Carta al Cardenal Vicario del 28 de septiembre de 1960: AAS 52 (1960), 814-817. 8 Const. dogm. sobre la Iglesia 15 Const. sobre Sagrada Liturgia 18 I Quindici Sabati del Santissimo Rosario,27 ed., Pompeya 1916), p. 27. 19 Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. sobre la Iglesia 24 Ibid., 2675. 25 La Suplica a la Reina del Santo Rosario, que se recita solemnemente dos veces al ano, en mayo y octubre, fue compuesta por el Beato Batolome Longo en 1883, como adhesion a la invitacion del Papa Leon XIII a los catolicos en su primera Enciclica sobre el Rosario a un compromiso espiritual orientado a afrontar los males de la sociedad. 26 Divina Comedia,Par. XXXIII, 13-15. 27 Carta ap. 28 Exort. ap. 30 N. 515. 31 Angelus del 29 de octubre 1978: L'Osservatore Romano,ed. semanal en lengua espanola, 5 noviembre 1978, 1. 32 Const. past. sobre la Iglesia en el mundo actual 35 Cf. n. 33: AAS 93 (2001), 289. 36 38 " ...concede, queesumus, ut heec mysteria sacratissimo beatee Mariee Virginis Rosario recolentes, et imitemur quod continent, et quod promittunt assequamur ": Missale Romanum (1960) in festo B. M. Virginis a Rosario. 39 Cf. n. 34: AAS 93 (2001), 290.
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